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“Ser un abogado eficiente va a requer...

“Ser un abogado eficiente va a requerir un adecuado dominio de la tecnología legal”

Diario La Ley, Nº 35, Sección Ciberderecho, 3 de Enero de 2020, Wolters Kluwer

LA LEY 20/2020

La tecnología aplicada al sector legal o “LegalTech”, abarca una serie de soluciones tecnológicas y de software que ayudan a los operadores jurídicos a racionalizar y mejorar la prestación de los servicios jurídicos. Por ello, su conocimiento resulta cada vez más necesario para los profesionales para mejorar su productividad y ser más competitivos.

La tecnología aplicada al sector legal, conocida en inglés por diferentes expresiones como “Legal Technology” o “LegalTech”, abarca una serie de soluciones tecnológicas y de software que, en aras a conseguir una mayor competitividad y una mejora de la productividad, ayudan a los operadores jurídicos a racionalizar y mejorar la prestación de los servicios jurídicos.

Su utilización facilita, apoya e incluso sustituye en ciertos casos la ejecución de tareas jurídicas concretas, a menudo las más rutinarias, lo que permite al profesional ahorrar tiempo y dedicarlo a otras actividades de mayor valor añadido. Por ello, “la transformación digital y la Legal Tech remodelarán masivamente la forma de trabajar de todas las profesiones jurídicas”.

Así se expresa Moisés Barrio Andrés, Letrado del Consejo de Estado, Director del Diploma de Alta Especialización en Legal Tech y transformación digital de la Universidad Complutense de Madrid y abogado experto en Derecho digital y director de “Legal Tech. La transformación tecnológica de la abogacía”, la primera obra en español sobre esta materia, publicada por Wolters Kluwer.

Tras la reciente presentación de la obra en Madrid, en un acto de notable éxito, hemos hablado con este experto para conocer con más detalle sus opiniones sobre esta revolución en marcha en el sector jurídico.

DIARIO LA LEY. Últimamente se escucha mucha la expresión Legal Tech ¿Qué es la Legal Tech y cuál es su importancia?

Moisés Barrio. La Legal Tech, abreviación inglesa de Legal Tecnology o Tecnología Legal, engloba en términos generales la adopción de tecnología y software innovadores para racionalizar y mejorar los servicios jurídicos. De hecho, buena parte de las empresas Legal Tech son generalmente startups fundadas con el propósito específico de disrupcionar la práctica de las profesiones jurídicas.

DLL. ¿Cómo se espera que avance la tecnología legal en los próximos años?

MB. Gracias a los progresos en inteligencia artificial, la automatización de documentos, los sistemas de gestión del conocimiento de despachos y asesorías jurídicas, así como las bases de datos jurídicas, van a experimentar mejoras muy relevantes.

DLL. ¿En qué ámbitos del trabajo jurídico se espera que tenga o vaya a tener un mayor impacto?

MB. En prácticamente todos. Como bien ha señalado Markus Hartung en el epílogo del libro “Legal Tech. La transformación digital de la abogacía” que he dirigido, "todo lo que se pueda hacer a través de software, se hará a través de software, incluso si el resultado no es tan bueno como si lo hubieran hecho los humanos".

Ya está sucediendo con la digitalización de otros sectores económicos, donde las soluciones tecnológicas no son perfectas, y tienen todavía carencias, pero ya se han implantado y se mejoran con el uso. Así ocurre con muchas herramientas que utilizan tecnología basada en inteligencia artificial, como los chatbots, los asistentes virtuales o las herramientas de perfilamiento de clientes y usuarios.

DLL. ¿Legal Tech es una serie de recursos exclusivos de los abogados o resulta también válido para otros operadores jurídicos (jueces, letrados de la AJ, notarios…)?

MB. Afecta a todos los operadores jurídicos y a los propios ciudadanos, ya que el alcance de las herramientas es global.

Por ejemplo, dentro del conjunto de soluciones LegalTech podemos destacar como grandes grupos los siguientes: las herramientas para que un profesional o despacho lleven la gestión de clientes, asuntos o minutación (i); los servicios de asesoramiento legal automatizado para los ciudadanos, donde es posible por ejemplo obtener asesoramiento o incluso tramitar reclamaciones sencillas a través de Internet (ii); los marketplaces jurídicos o plataformas que facilitan que el profesional se dé a conocer y que un potencial cliente encuentre al operador jurídico que más le conviene por cercanía o coste, incluso valorando y puntuando el servicio recibido como se hace con hoteles o restaurantes (iii); las empresas de externalización del trabajo jurídico (iv); las herramientas de automatización documental para autogenerar contratos o demandas por ejemplo (v), así como las herramientas de e-discovery y revisión documental (vi); el análisis predictivo de casos, capaz de predecir decisiones administrativas o judiciales futuras (vii); y todos los servicios en línea para apoyar el aprendizaje y la formación jurídica (viii).

DLL. Se tiende a pensar que la Legal Tech requiere un alto volumen de inversión y que por tanto es algo al alcance solo de las grandes firmas ¿qué opina de esta idea?

MB. Al contrario, porque operadores jurídicos pequeños o especializados no necesitan disponer de las mismas herramientas que usa un gran despacho nacional o internacional. Además, los proveedores de herramientas jurídicas disponen de planes de precios muy flexibles.

DLL. Numerosos colegios de abogados de EEUU exigen un nivel adecuado de competencia tecnológica a los profesionales, para poder ejercer ¿qué opina de este planteamiento?

MB. Sin duda es el acertado, y además responde a la actitud proactiva que impone hoy la sociedad del siglo XXI. Baste pensar que Internet no es una herramienta más, hoy vivimos en Internet. Es decir, no es una forma de vida, sino que es la forma de vida de nuestro tiempo.

DLL. En un futuro ¿se va a poder ser un abogado eficiente sin un adecuado dominio de la tecnología legal?

MB. Opino que resultará bastante complicado. ¿Es posible seguir ejerciendo redactando los escritos con una máquina de escribir y buscando la jurisprudencia en tomos de papel? Teóricamente sería posible, aunque solo en parte pues los repertorios jurisprudenciales ya no se editan en papel, pero el profesional no sería ni competitivo ni eficiente, que es lo que brinda la LegalTech.

Ahora bien, no debemos olvidar que es esencial tener una buena formación jurídica. La tecnología no es algo mágico o milagroso que solucione todos los problemas. Sin un buen conocimiento del Código civil o de las leyes 39 y 40/2015 por ejemplo no es posible enfrentarse con éxito a un asunto civil o administrativo.

DLL. ¿De qué deben preocuparse aquellos juristas que no se consideren bien formados y adaptados a la tecnología?

MB. El enfoque adecuado a mi juicio es una formación conjunta en Derecho digital y en otras disciplinas complementarias que hacen al jurista digital un conocedor de la realidad de nuestro tiempo.

Por ello, estimo prioritario que los operadores jurídicos adquieran una comprensión básica de la programación informática y de las tecnologías digitales. Ahora bien, no se trata necesariamente de saber programar, sino de entender ese lenguaje de programación por ejemplo. Debemos conocer primero el por qué, para después buscar el cómo.

DLL. ¿Qué deben saber los abogados sobre el impacto de estas tecnologías en su trabajo?

MB. Baste ver lo que ha sucedido con el impacto de la digitalización en otros sectores, como la prensa o el audiovisual. La LegalTech es tanto un reto como una oportunidad. Estas herramientas nos ayudan a ganar en eficiencia y en productividad, y al mismo tiempo abren nuevos campos al Derecho, inauguran nuevos modelos de negocio y generan nuevas especialidades en las que hay que desarrollarse y asesorar jurídicamente a los clientes.

DLL. ¿Cuáles son las mejores fuentes de información al respecto?

MB. En España contamos con un rico ecosistema LegalTech, que se puede consultar por ejemplo en las guías de DerechoPractico, el Instituto de Innovación Legal o Legaltechies.

Varias universidades también ofrecen formación especializada en LegalTech, tecnologías disruptivas y otras materias para afrontar con éxito esta revolución digital. Así, en enero de 2020 arrancamos en la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense con el Diploma de Alta Especialización en LegalTech y Transformación Digital (DAELT) (https://www.epj.es/oferta-formativa/diplomas_de_alta_especializacion/diploma_de_alta_especialización_en_legal_tech_y_transformación_digital_daelt/), en el que colabora Wolters Kluwer y con cuyo claustro de excepción pretendemos cubrir las necesidades formativas de aquellos profesionales que prestan sus servicios tanto en el ámbito tecnológico como en el jurídico, y en general para juristas que necesiten profundizar en esta materia y adquirir una mayor y más intensa especialización.

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