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El pasado día 23 de enero, el Diario Oficial de la Unión Europea publicó la Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales para la Década Digital (LA LEY 362/2023) (2023/C 23/01).

Como informamos en su momento, esta Declaración fue suscrita el 15 de diciembre de 2022 por las presidentas de la Comisión y del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen y Roberta Metsola y el presidente de turno del Consejo, el primer ministro checo Petr Fiala

Esta Declaración, cuya propuesta fue presentada por la Comisión en enero de 2022, está destinada a orientar a los responsables políticos y a las empresas que se ocupan de las nuevas tecnologías, mostrando a los ciudadanos que los valores europeos, al igual que los derechos y libertades consagrados en el marco jurídico de la UE, deben respetarse tanto en línea como fuera de línea.

Lo que es ilegal fuera de línea lo es también on line

La Declaración parte de la constatación, ya reiterada en anteriores documentos europeos, de que la transformación digital, que afecta a todos los aspectos de la vida de las personas y brinda grandes oportunidades para una mejor calidad de vida, el crecimiento económico y la sostenibilidad, plantea, al mismo tiempo, nuevos desafíos para nuestras sociedades democráticas, nuestras economías y para las personas.

Por ello, la UE considera llegado el momento de expresar cómo han de aplicarse en el mundo digital sus valores y sus derechos fundamentales que se aplican fuera de línea.

La visión de la UE sobre la transformación digital sitúa a las personas en el centro, empodera a los ciudadanos e incentiva a las empresas innovadoras. Por ello, el principio rector de esta afirmación es que la transformación digital no debe implicar un retroceso en los derechos: lo que es ilegal fuera de línea, es también ilegal en línea.

Con más detalle, la vía de la Unión para la transformación digital de la sociedad y la economía abarca en particular la soberanía digital de manera abierta, el respeto de los derechos fundamentales, el Estado de Derecho y la democracia, la inclusión, la accesibilidad, la igualdad, la sostenibilidad, la resiliencia, la seguridad, la mejora de la calidad de vida, la disponibilidad de servicios y el respeto de los derechos y aspiraciones de todas las personas.

Por todo ello, la Declaración expone las intenciones y compromisos políticos comunes y recuerda los derechos más importantes en el contexto de la transformación digital.

Orientación para los responsables políticos

La Declaración debe asimismo guiar a los responsables de las políticas cuando reflexionen sobre su concepción de la transformación digital: situar a las personas en el centro de la transformación digital; respaldar la solidaridad y la integración, mediante la conectividad, la educación, la formación y las capacidades digitales, unas condiciones de trabajo justas y equitativas, así como el acceso a los servicios públicos digitales en línea; recordar la importancia de la libertad de elección en la interacción con los algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial, así como en un entorno digital equitativo; fomentar la participación en el espacio público digital; aumentar la seguridad, protección y empoderamiento en el entorno digital, en particular de los niños y jóvenes, al tiempo que se garantiza la privacidad y el control individual de los datos; promover la sostenibilidad.

Igualmente, los Estados miembros y la Comisión deben tener en cuenta los principios y derechos digitales establecidos en la presente Declaración cuando cooperen para alcanzar los objetivos generales que figuran en la Decisión sobre el programa de política «Itinerario hacia la Década Digital» para 2030.

Orientación para empresas

La Declaración debe también servir de referencia a las empresas y otros agentes pertinentes a la hora de desarrollar e implantar nuevas tecnologías.

Referencia en el ámbito internacional

La UE debe promover la Declaración en sus relaciones con otras organizaciones internacionales y terceros países, en particular reflejando estos derechos y principios en sus relaciones comerciales, a fin de que sus principios guíen a los socios internacionales hacia una transformación digital que, en todo el mundo, sitúe a las personas y sus derechos humanos universales en el centro.

La Declaración debe servir especialmente de referencia para las actividades en el contexto de las organizaciones internacionales, como la realización de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (LA LEY 22464/2015), así como el enfoque multilateral de la gobernanza de internet.

Interpretación de la Declaración

La Declaración no afecta a los límites legales aplicables al ejercicio de derechos, a fin de conciliarlos con el ejercicio de otros derechos, ni a las restricciones necesarias y proporcionadas en aras del interés público.

Por otra parte, sus distintos capítulos deben constituir un marco de referencia integral y no deben leerse de forma aislada.

    Sin embargo, se advierte también que esta Declaración “se entiende sin perjuicio de las «políticas fuera de línea», como tener acceso fuera de línea a servicios públicos esenciales”.

Contenido de la Declaración

La Declaración está estructurada en seis capítulos:

I. Promover una transformación digital centrada en las personas

Se declara que las personas constituyen el núcleo de la transformación digital de la Unión Europea. La tecnología debe servir y beneficiar a todas las personas que viven en la UE y empoderarlas para que cumplan sus aspiraciones, en total seguridad y respetando plenamente sus derechos fundamentales.

II. Respaldar la solidaridad y la integración, mediante una mayor conectividad, el fomento de la educación, la formación y las capacidades digitales, unas condiciones de trabajo justas y equitativas y el acceso a los servicios públicos digitales en línea

Se declara que la tecnología debe utilizarse para unir a las personas, no para dividirlas. La transformacióndigital debería contribuir a una sociedad y una economía equitativas e inclusivas en la UE.

Por ello, en relación con la conectividad, declara que toda persona, con independencia del lugar de la UE en que se encuentre, debería tener acceso a una conectividad digital asequible y de alta velocidad.

En relación con la educación, la formación y las capacidades digitales, declara que toda persona tiene derecho a la educación, la formación y el aprendizaje permanente y debería poder adquirir todas las capacidades digitales básicas y avanzadas.

En relación con unas condiciones de trabajo justas y equitativas, declara que toda persona tiene derecho a unas condiciones de trabajo equitativas, justas, saludables y seguras, así como a una protección adecuada en el entorno digital y en el puesto de trabajo físico, con independencia de su situación laboral y de la modalidad o la duración del empleo. Igualmente, se añade que las organizaciones sindicales y patronales desempeñan un papel importante en la transformación digital, en particular en lo relativo a la definición de unas condiciones de trabajo justas y equitativas, también en lo que respecta al empleo de herramientas digitales en el trabajo.

En relación con los servicios públicos digitales en línea, se declara que toda persona debe tener acceso en línea a los servicios públicos esenciales de la UE, sin que deba pedirse a nadie que facilite datos con más frecuencia de la necesaria al acceder a los servicios públicos digitales y utilizarlos.

III. Reafirmar la importancia de la libertad de elección y de un entorno digital justo

A este respecto, y en relación con las interacciones con algoritmos y sistemas de inteligencia artificial, se declara que la inteligencia artificial debe ser un instrumento al servicio de las personas y su fin último debe ser aumentar el bienestar humano. En consecuencia, se añade, toda persona debería estar empoderada para beneficiarse de las ventajas de los sistemas algorítmicos y de inteligencia artificial, especialmente a fin de tomar sus propias decisiones en el entorno digital con conocimiento de causa, así como estar protegida frente a los riesgos y daños a su salud, su seguridad y sus derechos fundamentales.

En relación con un entorno digital justo, se declara que toda persona debería poder elegir de manera efectiva y libre qué servicios digitales utiliza sobre la base de información objetiva, transparente, fácilmente accesible y fiable. Además, toda persona debería tener la posibilidad de competir en condiciones equitativas e innovar en el entorno digital. Esto también debería beneficiar a las empresas, incluidas las pymes.

IV. Favorecer la participación en el espacio público digital

Se declara que toda persona debería tener acceso a un entorno digital fiable, diverso y multilingüe, pues el acceso a contenidos diversos contribuye a un debate público plural y a la participación efectiva en la democracia de manera no discriminatoria. Además, toda persona tiene derecho a la libertad de expresión y de información, así como a la libertad de reunión y de asociación en el entorno digital. Se declara también que toda persona debería poder acceder a la información sobre quién posee o controla los servicios de comunicación que utiliza. Las plataformas en línea, en particular las plataformas en línea de muy gran tamaño, deberían apoyar el debate democrático libre en línea. Dado el papel de sus servicios en la configuraciónde la opinión y el discurso públicos, las plataformas en línea de muy gran tamaño deberían mitigar los riesgos derivados del funcionamiento y el uso de sus servicios, incluidos los relacionados con campañas de desinformación e información errónea, y proteger la libertad de expresión.

V. Seguridad, protección y empoderamiento en el entorno digital, en particular con respecto a los jóvenes

Se declara que toda persona debería tener acceso a tecnologías, productos y servicios digitales diseñados para estar protegidos, ser seguros y proteger la privacidad, lo que se traduce en altos niveles de confidencialidad, integridad, disponibilidad y autenticidad de la información tratada.

Se declara que toda persona tiene derecho a la privacidad y a la protección de sus datos personales, derecho que incluye el control por parte de las personas de cómo se utilizan sus datos personales y con quién se comparten. Toda persona tiene derecho a la confidencialidad de sus comunicaciones y de la información contenida en sus dispositivos electrónicos, y a no ser objeto de vigilancia en línea y seguimiento generalizado ilegales ni de medidas de interceptación. Toda persona debería poder determinar su legado digital y decidir lo que debe hacerse tras su muerte con sus cuentas personales y la información que le concierna.

En relación con la protección y empoderamiento de los niños y jóvenes en el entorno digital, se declara que debería empoderarse a los niños y los jóvenes para que puedan tomar decisiones seguras y con conocimiento de causa y expresar su creatividad en el entorno digital. A este respecto, se declara también que los materiales y servicios adaptados a cada edad deberían mejorar las experiencias, el bienestar y la participación de niños y jóvenes en el entorno digital. Debe prestarse especial atención al derecho de los niños y los jóvenes a ser protegidos frente a todo tipo de delincuencia cometida o facilitada a través de tecnologías digitales.

VI. Impulsar la sostenibilidad

Se declara que para evitar que se cause un perjuicio significativo al medio ambiente y promover la economía circular, los productos y servicios digitales deberían diseñarse, producirse, utilizarse, repararse, reciclarse y eliminarse de manera que se atenúen sus efectos negativos en el medio ambiente y en la sociedad y se evite la obsolescencia programada. Se declara también que toda persona debería tener acceso a información precisa y fácil de entender sobre los efectos ambientales, el consumo de energía, la reparabilidad y vida útil de los productos y servicios digitales, que le permita tomar decisiones responsables.

En concreto, estos derechos y principios implican una conectividad digital asequible y de alta velocidad en todas partes y para todos, aulas bien equipadas y profesores con competencias digitales, acceso ininterrumpido a los servicios públicos en línea, un entorno digital seguro para los niños, desconexión después del horario laboral, obtención de información de fácil comprensión sobre el impacto medioambiental de nuestros productos digitales y un control sobre la manera en que se utilizan nuestros datos personales y con quién se comparten.

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