Cuando se habla de los últimos desarrollos de una tecnología tan disruptiva como la inteligencia artificial se suele poner el acento en los riesgos, en las amenazas y desafíos que plantea para la sociedad. Pero se trata de un avance que también puede tener un impacto positivo en la resolución de problemáticas sociales, como prevenir o detectar la violencia de género, o también para afrontar algunos importantes retos para la salud, como el cuidado y el bienestar de las personas. De hecho, en las terapias psicológicas tiene el potencial de mejorar tanto el diagnóstico como las intervenciones y redefinir la manera como se relacionan los terapeutas de salud mental y sus pacientes.
Y es que la IA, en esencia, no es más que una herramienta al servicio del ser humano: sus efectos dependerán del uso y del enfoque que se le dé. Y en el campo de los tratamientos psicológicos se espera que marque un antes y un después en varios aspectos, especialmente en los relacionado con las terapias digitales, aunque este año también se esperan avances en la prevención de trastornos mentales, tal como informa la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Son diversas las tendencias en psicología que tendrán relación con la aplicación de la IA generativa, tal como señalan Manuel Armayones, catedrático de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación e investigador principal del Behavioural Design Lab (BDLab) del eHealth Center, y Pablo Vallejo, profesor de estos mismos estudios.
Usos de la IA en terapias psicológicas
La aplicación de la inteligencia artificial en las terapias psicológicas abre numerosos caminos que se pueden recorrer de la mano de la ética y la responsabilidad y supervisión profesional, que serán imprescindibles para garantizar que un avance de esta magnitud se transforme en un aliado para la salud mental. Sin ese seguimiento por parte de los especialistas en psicología, cabe la posibilidad de que sea una fuente de problemas.
Algunas aplicaciones, usos y tendencias más relevantes en la aplicación de la IA para mejorar las terapias psicológicas son las siguientes:
1. Terapias digitales y bots conversacionales. Estas aplicaciones ofrecen la posibilidad de proporcionar apoyo psicológico en tiempo real, ya que se dota a la IA de manuales de diagnósticos, libros de psicología y pruebas psicológicas. Con esta base de datos fiable, puede interactuar con los pacientes para orientarlos en las terapias o gestionar aspectos de su día a día. De esta manera, las personas afectadas de ansiedad, depresión u otros trastornos pueden disponer de atención inmediata independientemente de si se encuentran en lugares con acceso limitado a un equipo de terapeutas. Asimismo, pueden intervenir con terapias del tipo cognitivo-conductual a través de conversaciones similares a las humanas, proporcionando una atención constante y complementaria a la terapia tradicional.
2. Prevención y detección precoz de trastornos mentales. La IA también ofrece la posibilidad de identificar patrones de riesgo antes de que los síntomas sean evidentes. Mediante el análisis de grandes cantidades de datos -publicaciones en redes sociales, registros médicos, datos biométricos y patrones de lenguaje- los algoritmos de aprendizaje automático pueden analizar y detectar cambios en el tono emocional o la frecuencia de interacciones, indicadores de posibles problemas de salud mental incluso antes de que el mismo paciente se dé cuenta de ellos. Con esta información, es posible realizar intervenciones más precoces y efectivas en trastornos como la bipolaridad o el estrés postraumático mediante el análisis de elementos sutiles en la voz o la expresión escrita. Esto abre la puerta a intervenciones preventivas.
3. Realidad virtual y aumentada en terapias y formación en psicología. Se trata de tecnologías que permiten crear entornos controlados para tratar fobias y trastornos de ansiedad y así ayudar a pacientes en procesos de luto, facilitando una intervención más efectiva y personalizada. Por ejemplo, puede darse el caso de que una persona necesite despedirse de un familiar difunto y cerrar el proceso de luto mediante una simulación controlada y supervisada por un profesional, con un impacto positivo en la gestión emocional y en procesos terapéuticos de especial dificultad. Asimismo, permiten recrear situaciones clínicas complejas en entornos simulados, permitiendo a los alumnos practicar habilidades terapéuticas en escenarios controlados, mejorando su competencia para afrontar casos reales.
4. Manipulación psicológica y desinformación. La Unión Europea ha identificado la manipulación psicológica mediante la IA como una práctica peligrosa. Los expertos alertan de estos dos grandes retos de la IA que, por una parte, puede influir en las decisiones de las personas, por ejemplo, desde compras compulsivas hasta cuestiones políticas; por otra, la desinformación puede alterar la percepción de la realidad, afectar la salud mental y poner en riesgo la democracia. Armayones advierte de que nos enfrentamos a una “cerebrocracia”, en la que la IA y la neurociencia parecen determinarlo todo, pero la realidad es más compleja. La solución se encamina hacia un desarrollo con mecanismos de control ético que eviten su instrumentalización para la manipulación social, también la educación de la población a través de entrenamientos personalizados.
5. Robots e IA para el apoyo emocional y social. En los colectivos más vulnerables, la IA puede aportar acompañamiento emocional y social mediante robots capaces de interactuar con personas mayores, pacientes con autismo o individuos que sufren soledad crónica. Vallejo destaca que con esta tecnología es posible ofrecer compañía y asistencia en tareas cotidianas e intervenir en situaciones de crisis, como pensamientos suicidas.
6. La IA como “oráculo de la psicología”. El uso de esta tecnología en psicología debe someterse a reglas claras ya que con ella se podría acceder a bases de datos masivos procedentes de casos clínicos, creando una suerte de “oráculo” que podría ayudar a los psicólogos a tomar mejores decisiones, por ejemplo, con la identificación de patrones de éxito en tratamientos y recomendaciones. Es esencial garantizar que su uso mejore el bienestar psicológico sin comprometer los derechos fundamentales de los usuarios.
7. Personalización de las terapias. Los algoritmos también pueden combinar datos de la actividad cerebral, el comportamiento y el contexto social de una persona para ofrecer intervenciones adaptadas a sus necesidades específicas. Los efectos pueden ser positivos, al mejorar la eficacia de las terapias, que serían más accesibles y asequibles, y al prevenir comportamientos adictivos frente a las redes sociales o a los videojuegos.
8. Investigación acelerada en psicología. Por último, al tener el potencial de analizar grandes volúmenes de datos para identificar el origen y los factores que mantienen determinados trastornos mentales y las intervenciones más efectivas, el uso de los algoritmos permitirá avanzar más rápidamente en la comprensión de las problemáticas psicológicas y en el desarrollo de terapias personalizadas, pudiendo obtener mejores resultados.
El potencial del uso de la IA para resolver problemáticas psicológicas o que afecten el bienestar mental y emocional de las personas es enorme, pero el reto ético es igual de grande y exige límites y normas correctivas.